25.10.10

¿QUIÉN? ¿QUIÉNES?


“Lo utópico como algo imposible, todavía es una figura usual del lenguaje entre nosotros.
Del griego ou -no y topos – lugar; lugar que no existe. Según el diccionario de la Real Academia. Frente a esta, el diccionario Inglés considera la utopía, como: un lugar o estado de cosas idealmente perfecto, sin entrar a decir si es realizable o no.
Porque en lo utópico no hay ninguna ley de la naturaleza que se oponga a la realización de lo imaginado.
Pero como podrá comprenderse, no se trata de un mero problema lexicográfixo – académico. Es de terminología filosófica y va mucho más allá, pues renunciar a la utopía – sea cristiana, liberal, marxista, ácrata, biológica, ecológica, etc. – equivaldría a dejar al pensamiento humano sin uno de sus elementos más dinamizantes.
Sin utopía, la realidad acaba por ser mediocre o meramente ilusoria, “sin la contrautopía”…

Koestler, Huxley, Juan El Evangelista, Tomás Moro, Bacon, Campanella, etc. algo dijeron.

Lo quimérico. Quimera del latín chimeara y del griego quimaira, animal fabuloso.
“F. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón…
Lo que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.”

Tal vez eso ha sido lo que nos tocó vivir a los argentinos, una quimera, una quimera que aún nos ocupa, desvela, reclama a ser descifrada.
¿Quién? ¿Quiénes?


Pensando, hablando de la utopía, me encuentro, aparece ante mí esta fotografía del año ’54, verano del ’54 en Mar del Plata. Una compañía, grupo de teatro en gira por el país.
Me lleva a la observación de este grupo humano, joven, a descubrir que si la utopía pudiera tener un rostro, una imagen, sería esta, lo que sugiere, entrega, dice esta foto.
Jóvenes metidos en cuerpo y alma en una empresa generosa, prodigándose por los caminos, ofreciendo el fruto, el resultado de sus sueños, sus afanes, sus fatigas, sus delirios. Puede que ni conciencia plena se tenía de lo que significaban.
Por empuro entusiasmo, confiados en la vida, creyendo estar cambiando el mundo, conquistando una nueva sociedad, más justa, más humana, más digna, solidaria, creativa.
Curioso resulta que ellos resultaban ser “un lugar existente” dando existencia palpable, cierta, a una utopía, allí está registrado ese testimonio del año ’54
¿Qué es lo que vino luego?

Autor: Roberto Espina

1 comentario:

Lali.V dijo...

¿Qué vino después?
Quiero creer que muchas vivencias marcadas como fotos en la piel de cada uno de ellos, buenas y malas, pero que valen recordar.

Siento que me llega justo, el momento para leer tu definición de utopía Roberto. Si no hay limitaciones para llegar ahí, o simplemente crear un lugar nuevo tan bello como una utopía.. ¿qué estamos esperando?

La costumbre creo que es mi límite más frecuente, mi contrautopía, mi realidad mediocre.. Habrá que hacer algo al respecto.

Gracias Roberto, saludos!
Laura