22.2.11

JUANDEMARÍADE


CORO:
A diario vuelven Juan de Garay o el otro Juan, el Díaz de Solís; hispánicos fidalgos (hijos de algo); a fundar y re fundarnos esta Santa María del Buen Aire.

Lo hacen como siempre, con modales, conductas sabidas, memorizadas, por tan repetidas, en el mismo lugar, en la calle Corrientes, a la misma hora, se presenta y representa, este Don Juan; "D" olvidando, o haciéndose el que no sabe, que luego ha de ser liquidado por los nativos, los indios se lo banquetean. Esta comilona se ha de hacer menta (antes se metieron en el buche al tal Juan Díaz) mentado relata oral, que en muchas bocas, en variedad de lenguas va cobrando presencia perdurable, hasta ganar también, el documento, testimonio escrito, retenido en letras; letras que aroman el tuco y el pesto, en esta carta que denuncia, anuncia, en manos de don Walter, Walter Subiré -actor, que él ha de encarnar el rol donde se sujete la memoria, se hace cargo, cargo de recordar, de recordarnos que: Santa María del Buen Aire, que también fue llamada Trinidad, no puede dejar de ser y para ello hemos de: re fundarla día a día, convocando al finadito (los finaditos) que por alga, nuestros antepasados, congéneres, se lo sirvieron, masticaron, para que no se extinguiera en vano.

Este es el titulo, el titulo tan solo de la historia que comenzaremos a narrar, desde un ahora, ese ahora en que este... pareciera ser que nos fundaron.
Comenzaremos a cocinar hidalgos.
Walter Subiré, tú tienes la palabra. Parada allí junto al Obelisco, estamos expectantes viéndote, con tu figura regia, caballero del tablado, la espada de tu lengua nos ha de hacer saber que ya nacimos, que nos es dado el don de existir en estas comarcas. Tú también has de ser comido por nuestros oídos ávidos. AI este y al oste de muchas partes nos anunciaras el norte, luego, el sur del continente, y obedeciendo a tus instintos de comediante viajaremos, palpando tierras, en las que tú "descubiertero" nos impulsarás a fundar ciudades, ciudadelas del sueño, para amanecernos argentinos, hijos nuevos, renovadores, de un verbo ancestral, venido par el mar a desafiarnos, poner alerta en los sentidos, aprender, saber representarnos. Para ella, parece ser, que hacemos esto que se dice teatro.

He aquí tan sólo el título, de lo que presentaremos, estimado, temido público:

Hijos, fijos, fijados, fundados aquí estamos.

Del renovar la fundación, es labor, desafío diario.

Nosotros artesanos del tinglado.

Auxilio, urgente! EI árbol de la vida está pidiendo que se le injerte un sueño. Se amargaron sus frutos.

Por ello hoy aquí, al pie del obelisco, tú, Walter Subiré, actor, enciendes un cirio, un gran cirio, una vela para que anuncie tu llegada, el arribo de tus naves cuyas bodegas, repletas de avatares y desatinos, han de ser traficadas ahora, por la aduana. Aduanas que vigilan, cuidan los guardianes de sueño.
Guardianes que desde siempre, allí estuvieron, bajo el sol o las lluvias, aguardando, auditando lo que pudiera suceder, que ahora sucede, ocurre y nos espanta; un volver a nacer.

Tú lo propones cuando te calzas el morrión, alzas la espada y dices: ¡Hoy te vuelvo a fundar, che Buenos Aires! Soy tu Pedro o tu Juan de... (Garay o Mendoza) eso en lo fundamental poco interesa, lo que sí importa, vale, significa, es saber que éste es el escenario, lo que tenga que pasar, lo que ya ha sucedido, aquí tiene su lugar; el escenario.

Tu pantomima Walter (alias Juan de Garay), ¡herética, momificada, rememora, recrea los gestos ya sabidos casi mecánicos como no creyendo, señalando hacia los cuatro puntos cardinales. ¿Cómo es posible?

Como mierda viene a suceder que allí surja, se arme pista de baile, tal vez lupanar en que una pareja como de comparsa, un macho y una hembra apretujados con algo de siniestros fantoches, ángeles enmohecidos en el rencor, olientes a tabaco, alcohol y corralones, trazan dibujan una forma de danza que hace pensar en las cópulas clandestinas. Complicidades, traiciones, engaños, muertes y más muertes condenadas de antemano, a contramano tal vez… Todo a la vez parece suceder bajo la luz tristona, invernal, farol de esquina, puerta de convento, mostrador de estaño en boliche, que pudiera ser pariente o compinche de aquel llamado "Ramos" frecuentado por el Tito Cosa entre tantos otros…

No es sólo eso, sino que: ¡Me cago en Dios! Antes pasaron cosas que para qué te cuento. Aquello de la edad del cuero. Tanta bestia baguala, chúcara, montaraz, arisca, pastando en estas Pampas y vos allí siempre parado, medio papanata, sin saber qué decir ni cómo hacer para que te crea.

¿Quién te dijo que vos podías encarar este personaje?

Quien te halló un algo, un parecido con el Juan de... ¿con el de Garay? Por supuesto que no convences y que nadie ya mira hacia la escena, sino que se entretiene contemplando nubes que pasan, pajaritos, piernas, glándulas mamarias, columnas vertebrales, coxis y esternones, algún cartel o afiche porno, pantorrillas.

Por más que te desvivas, ¡no!... Se sabe, se supo que el pan de utilería vos te lo morfaste, u que Gandolfo al llegar el momento, la escena en que… los bajos fondos del Gorky, Máximo, Pedrito, Héctor, Alejandra, etc... etcéteras elenco.

¡No!, no estaba el pan… Todos te miraron, y vos como si nada. Bronca, mucha bronca, planeó sobre la escena. Lo supo hasta el partido. El público, como siempre, idiota, ingenuo, bestia domesticada, como si nada, todos como si nada. ¿Qué berretín o antojo es este del querer hacer creer que no pasa nada?
Serás lo que debas ser sino no pasa nada. Cuanto tiempo llevas allí, disfrazado, vistiendo esas ropas alquiladas, y no te sabes el texto; olvidemos los del pan, lo del marroco… Como si el autor no existiera, nadie escribió nunca una obra que se refiera a la vida, pasión y desgracia de Don Juan de Garay, de Don Juan Díaz o del Pedro, todos de... de algo. Y la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, ¿qué dice? ¿EI señor intendente que piensa?
Hay auspicios, subvenciones, financiamientos pero no representación, no hay texto.
Hay cortes de tránsito, hay agentes de vialidad, de tránsito que despejaron la calle Corrientes, nada, nadie circula por esa arteria, pues por allí se aguarda, debe e entrar el malón, la indiada.
Desde la costa, el puerto, montados en .cuero, en cabalgaduras sudorosas, desbocadas, como un espanto, viento huracanado ha de llegar la indiada. Se huele el aluvión, la masa sudorosa. ¿Y la jauría? La jauría de perros cimarrones, ¿por donde los metemos Walter? ¿Qué vamos a hacer si se nos apaga esto que llamamos Buenos Aires? ¿Dónde habremos de recalar nuestros navíos?
Por eso digo que aullar es bueno, es bueno aullar y tener donde, tal vez nadie lo entienda, mientras tanto se miente tanto que ya nadie cree.
Caeremos de improviso, un de repente y nadie podrá decir que no existimos. Convéncete y convence a quienes han concurrido a verte, a escucharte, por favor apréndete la letra y empecemos.
Empecinados a porfía, no hay que ceder un ápice que si no nos fagocitan te digo. Afirmate y no aflojes. Cuando te pregunten “a quién le ganaste”, respóndeles que le pregunten a Beresford, el golazo que le hicimos a Inglaterra, que en medio de toda esa maraña gambeteamos; lo hacemos a nivel mundial, lo paseamos al balón del planeta y allí queda incrustado en la red por Diego Armando.

Así somos, perdedores, fracasados, que tenemos un Jorge Luis allá en Palermo, que se hizo porteño sin quererlo, que tampoco él le ganó a nadie, ni siquiera a la esquina que pintaba (se dice que rosada), pero no hay quine la borre del recuerdo. Y hablemos del morocho que cantaba ¿qué le puso a su voz para estar vivo todavía?

Sin misterios. Sin misterios Walter.
Aquí estamos invasores e invadidos, exiliados y emigrantes; canzoneta que acuna nuestras horas, canzoneta gris de ausencia, de esta herida absurda.
Contame, contanos tu fracaso, decinos tu condena, habla de la pena que te ha herido.

¿Hay más? Claro que hay más.
¿Quién es ese que está metido dentro de esos hábitos de monje jesuita?, no se le ve la cara, se hace el desentendido, pero mira, lo observa todo, todo lo registra. Qué se trae debajo de ese poncho con capucha que lo cubre, lúgubre personaje, con su mano sarmentosa, seca, amarrando fanática esa cruz, en la que quiere, parece ser, crucificarnos. Trae una tea con la que hace arder nuestro tablado. ¡Recinto de herejías!, él le llama. Cuando todo arda, se queme, nos iremos a fundar otro Buenos Aires, en cualquier otro lado, total ya tenemos casi el texto, también los personajes. Eso nadie, nada, por más que a hagan y deshagan, ha de quitárnoslos, nos los ha de quitar. Clandestino, eso haremos, teatro clandestino, traficantes, delincuentes seremos, si a eso se nos obliga, lleva, empuja. Que se sepa, que se enteren, ese es nuestro negocio.
Instaurar, defender el ocio. Nuestro comercio, hacer pasar esa mercadería por fronteras y puertos, también de contrabando.

Hablando del andar andando, hay gente que trae pegada en la media suela la mala racha, la desgracia, (aparte del agujero en la media) así, paso que da la siembra, la lleva.

En esta ciudad dos veces bautizada, que en la dos fue Buenos Aires, una vez por gracia de Don Pedro, otra por la perseverancia de Don Juan. Acaso los dos traían pegada, adherida a esa señora la misma racha. Así fue como se quedó aquí entre nosotros.

Tiempo hacía que no les miraba el rostro a mis congéneres, mis coterráneos.
Debo manifestar, decirles mi sorpresa. Nos veo, los veo heterogéneos, de orígenes múltiples, esta puede que se la causa, la que haga que esa masa llamada población resulte inagotable.

No hay gobierno que nos venga, que nos calce, zapato que nos ajuste, nos contenga a todos.

¿Cómo mierda haremos un teatro?
Che Juan de Garay, ¿sabías qué hacías al fundarnos?, la que se iba a venir luego de esa memorable fecha. Hacete cargo Walter, tu actor, tienes que contarnos el cuento.

Aprende el texto, confórmanos, no te achiques como lo hicieron otros que empezaron a vendernos sueños y se rajaron... dejándonos en el orfanato. Afanaron todo lo que pudieron y se hicieron humo, niebla, riachuelo, vapor.

Para que no quepa duda de que nos fundaron, se levantó esa mole de cemento.
Hace sospechar que del todo no creemos que un día eso sucedió y allí empezamos.

Confórmanos Walter! Conquista, refunda, inventa, aduéñate del escenario.
¿Se puede acaso representar, vivir el drama careciendo de escenario?


Autor: Roberto espina

Fragmento de la obra: JUANDEMARÍADE

EL ENSAYO o QUIÉN LE TEME A BEAU GESTE



Hermógenes: EI ensayo, hay que seguir con el ensayo. Ahora viene el funeral vikingo. Aquí tu haces de Miguel, Miguel agonizando. Yo soy Juan. Acuéstate aquí. Este cuerpo de legionario muerto es el de Lejaune. Te servirá de almohada así armamos el cuadro. Yo te sostengo la cabeza y digo: Me incliné sobre Miguel, cuyos ojos se habían cerrado de nuevo ¿Estaría muerto? Cierra los ojos pelotas, que me desconcentras.

Claudio: EI gran pelota que desconcentra eres tú, que le está contando al público lo que está viendo. "Me incliné sobre Miguel..." Te estamos viendo, para qué mierda tenés que decir "me incliné sobre Miguel". Te inclinas y basta. "¿Estaría muerto?" Como estaría muerto... Lo estás pensando allí frente a él, aquí mismo. Estará muerto... Es lo que piensa Juan. Junto a Miguel. Estará, no estaría tarado.

Hermógenes: Tú tienes que decirme ¡firme compañero! ¿Tienes las cartas?

Claudio: ¡Firme compañero! ¿Tienes las cartas?

Hermógenes: Le dije que las entregaría en persona. Que los dos éramos los únicos sobrevivientes. Que pronto llegaría el socorro.

Claudio: Pero dímelo a mí. Eso es la novela y estamos haciendo teatro, güevitas.

Hermógenes: Si, es verdad, aquí va: Hermano Miguel las voy a entregar en persona. Somos los únicos sobrevivientes. Pronto va a llegar el socorro y entonces vamos a ser ascendidos y condecorados.

Claudio: ¿Por haber matado a Lejaune? (Ríe, se sonríe) Escucha Juan... Estoy herido de muerte. Busca un camello y huye...
Aprovecha la oscuridad de la noche. Prométeme ¡Dios mío! Estoy ciego... Juan, Juan el funeral vikingo.

Hermógenes: Murió, salvándome la vida. Oh! Beau, hice cuanto pude por ti. No tenía ningún caballo, lanza, ni escudo que poner a tu lado, pero puse un perro a tus pies. Lejaune con mi bayoneta clavada en el pecho. Y Beau tuvo su funeral vikingo... con un perro a sus pies.

(Hermógenes cae semidormido, cansado, sobre el muñeco que figura ser Lejaune. Claudio se ha dirigido a la mesa en busca de trago. Advierte que echan una carta, un sobre debajo de la puerta. La recoge, la observa, camina en silencio y comenta:)

Claudio: Llegó un mensaje.

Hermógenes: (Siempre acostado sobre el muñeco) ¿De quién?

Claudio: La compañía eléctrica

Hermógenes: ¿La cuenta?

Claudio: No, es una nota.

Hermógenes: ¿Qué dice, de qué se trata?

Claudio: Dicen que se van.

Hermógenes: ¿Cómo que se van?

Claudio: Sí, y se llevan todo.

Hermógenes: ¿Qué significa llevárselo todo?

Claudio: Todo, las usinas, generadores, plantas, distribuidoras, etc. Todo. Les resulta antieconómico darle luz a este país. Se aburrieron parece.

Hermógenes: Eso es una locura. ¿Y a dónde se van?

Claudio: No lo dicen. Se supone que a Inglaterra. Es una empresa, compañía inglesa.

Hermógenes: ¡Que carajos! ¿Cómo nos hacen una cosa así? Dejarnos sin luz. Que te parecen estos bucaneros, piratas, filibusteros.

Claudio: Pero hay que reconocer que son caballeros. Gentlemen. Bien educados. Te avisan. Te lo informan. No se van así nomás como rufianes. Sino que se retiran con dignidad.

Hermógenes: Sí, eso es cierto; son caballeros. ¿Y cuándo se van?

Claudio: A fin de mes.

Hermógenes: ¡Ya!... Puta, hay que comprar velas. Se lo llevan todo. Nos quedamos a oscuras. No es negocio darnos luz. Así que se estuvieron sacrificando. Trabajando a pérdida para darnos luz y nosotros nada... ¡Que pencas que somos! Ni la luz podemos financiarnos.

Claudio: (Ha ido hasta un mueble en el que deja el sobre de la compañía de electricidad y se encuentra con otro sobre, esas que ofrecen las compañías de aviación. Lufthansa. Avianca. Lan Chile. O la que se prefiera) Siguen los papelitos sorpresa. Este sobre contiene pasajes aéreos. Dos pasajes a... Y para fin de mes. ¿Quiénes viajan?

Hermógenes: Sara y yo. Vamos a pasar unos días por… Taif

Claudio: ¡Qué fantástico! ¡Cómo te envidio! (Claudio camina y se aproxima al balcón) ¡Qué bueno es viajar! Uno se... ¿Y qué vas a hacer con el departamento?

Hermógenes: Lo voy a entregar. Ya hablé con la inmobiliaria.

Claudio: Ah... Ya… Claro.

Hermógenes: ¿Te interesa? Está bien ubicado y no es caro… Si tú…

Claudio: Sí, tiene que estar bien ubi... ¿Qué es eso que se ve al frente?

Hermógenes: Una vista panorámica de los campos Elíseos. “L’eau de Paris” Lo hizo poner la empresa del agua colonia francesa “L’eau de Paris”

Claudio: Es bonito.

Hermógenes: Sí, antes tenía uno de Marlboro. Unos caballos fantásticos, salvajes. ¡Iban en patota!, felices por un prado californiano.

Claudio: ¿Cada tiempo lo cambian...?

Hermógenes: Sí, es lo más entrete… Lo variado.

Claudio: Así que te vas. Se van…

Hermógenes: Pero volvemos… Pronto. Retomamos la obra… Con más ganas. El viajar oxigena, Clorofila. Clorofila.

Claudio: La Rosario también quiere… Me lo está pidiendo. Le debe haber contado la Sara.

Hermógenes: ¿Qué cosa?

Claudio: Que ustedes… (Suena el teléfono, atiende Hermógenes)

Hermógenes: ¡Aló! Si… Si Don Álvaro. Sí, los pasajes están reservados. Gracias, muchas gracias. Es que nosot… Cortó el viejo cretino.

Claudio: ¿Quién era?

Hermógenes: El tío de Sara, el de la Fuerza Aérea. Dice que ya arregló todo. Que por ahora estamos a salvo, pero que tenemos que volar, desaparecer por un tiempo, hasta que se aplaquen, se clame la marea.

Claudio: Y yo… ¿A dónde me voy?

Hermógenes: No hablaron con Rosario de…

Claudio: ¿No te sobra alguna maleta?

Hermógenes: (Riendo) ¿Maletas? Claro hombre, ¿Cómo no voy a tener maletas? Una maleta para un amigo. Nos vamos todos. (Entra y sale trayendo abundante cantidad de maletas) Elige la que quieras, la compré en el Persa, regaladas. Son yanquis. Maletas especiales para volar. Todas hacen juego. Mira tienen rueditas, manijas, se agarran de esta correa y se las lleva como un carrito, un trencito, un caballito, un perrito.
(Comienza, inician un juego con las maletas)

Claudio: Hico, Hico caballito.

Hermógenes: Piu. Piuuu, Trencito (Corren, ríen)

Claudio: Hico. Hico caballito. ¿Por qué no me llevas caballito? Caballito bonito. (Deja las maletas y camina hacia el balcón) EI viento Harmattan nos ha enloquecido. Le Cafard ataca en forma virulenta. Produciendo suicidas y homicidas. ¿Sabes dónde quiero ir...? A TAIF. Montañas altivas de vertientes cobrizas. Frescura deliciosa del aire. EI Massarah yergue, a 1800 metros de altitud, sus columnas de cristal y sus jardines en terrazas, en el flanco de la aldea silenciosa. Y junto a la autopista del desierto, el aeropuerto de altura más moderno del mundo, emerge en el crepúsculo. Las luces de situación de la pista se encienden, y se iluminan cuatro letras, trazadas aquí, solamente en árabe. TAIF. En los albores del siglo pasado. Saud EI Grande fue muerto allí. Hace tres siglos Malcoma, huyendo de La Meca, allí halló refugio, durante una noche y un día. Y desde allí emprende la conquista del Islam. Hico, hico caballito. ¿Por qué no me llevas caballito bonito? Otros codician "La Joya" o piedra preciosa que los ha de enriquecer. Tal vez nos maten porque quieren apoderarse de la valiosa piedra. "El agua azul" que dicen que está en nuestro poder. Como podemos advertir que no tenemos salida alguna, estamos metidos en una trampa de locos, de dementes, fanáticos y bestiales. EI viento Harmattan nos ha enloquecido. Le Cafard ataca en forma virulenta.

Caballito bonito Hico, hico, sácame de aquí...


Autor: Roberto Espina

Fragmento de EL ENSAYO Ó QUIÉN LE TEME A BEAU GESTE

DIÁLOGO DE ALGUIEN QUE SE BUSCA

A.- A usted puede saberse, qué le pasa?
B.- ¿A mí…?
A.- Sí, con usted estoy hablando.
B.- Y… me pregunta qué me pasa?
A.- ¡Exactamente!
B.- A mí, exactamente, no me pasa nada.
¿Y a usted?
A.- Yo quiero saber por qué me mira.
Porque usted me está mirando, no me lo va a negar.
Hace rato que observo que usted me está mirando, está aquí parado mirándome.
B.- Correcto, eso es lo que estoy haciendo.
Estoy aquí parado mirando lo que usted hace.
A.- ¿Y qué es lo que ha visto que tanto le interesa?
B.- Como ver, lo que se dice ver, ver no he visto nada.
A.- ¿Nada?
B.- Nada…
A.- Le parece que estoy haciendo nada, que me desvivo, agito, ando por nada?
B.- Sinceramente sí; no he podido saber qué es lo que a usted le agita tanto.
A.- Bah… Con gente como usted uno pierde el tiempo, mejor que vuelva a lo mío.

(“A” retoma su agitado quehacer, hasta que el malestar que le ocasiona la presencia de “B”, que continúa impertérrito observándola, parado en el mismo lugar, la hace estallar descontrolada)

A.- Se puede saber hasta cuándo va a seguir allí parado, mirándome, como un idiota que no entiende nada.
B.- Señora, yo no le he faltado.
A.- ¡¿Qué no me ha faltado… cuando se atrevió a decirme que estoy haciendo nada?! ¡Nada! ¿Eso es para usted este desvivirme buscándome?
B.- ¿Cómo ha dicho?
A.- Dije idiota.
B.- No, después.
A.- Después he dicho buscándome.
B.- ¿Usted se está buscando?
A.- ¡Exactamente! Cosa que a usted parece no importarle un pito, no darle la menor trascendencia.
Por qué no se retira y me deja sola, deja de estorbarme y hacerme perder el tiempo?

(“B” permanece mudo, como paralizado, “A” lo mira, aumenta su furia y decide partir, irse)

A.- Si usted no se va, voy a ir a buscarme en otro lado.

(“A” comienza a salir, pero “B” la llama, la detiene)

B.- ¡Señora… ó señorita…, usted no tiene por qué irse! Finalmente, siento que el que tiene que retirarse soy yo.
A.- ¿Entonces se va a ir? Se va a ir usted… y abandonarme. El único testigo de mis afanes, se va. Está bien váyase, váyase si así lo prefiere.
Libérese de su responsabilidad. Ya le he dado el pretexto.
Su ego, su amor propio debe de sentirse herido. Usted es el típico ególatra, que no piensa más que en sí mismo.
¿Es que usted no se busca?...
Nunca se ha buscado?
B.- Pues…
A.- Pues qué? Diga.
B.- Pues que para buscarme, antes tendría que perderme.
A.- ¡¿Qué ha dicho?!
B.- Dije que para salir a buscarme, antes tendría que perderme.
A.- ¿Quiere decir que yo soy una perdida?
¡Me ha llamado perdida!
B.- (Exasperado grita:) ¡No!...
A.- ¿Qué le pasa? Por qué grita de ese modo, se olvida que soy una dama.
B.- (Confundido, idiota, desorientado) No, No… Pido mil disculpas, usted es una dama, una dama que se busca y yo la miraba, miraba como se estaba buscando y yo idiota, estúpido como soy no podía entender su desvelo. Usted es una dama que se busca.
¿Hace mucho que…?
A.- Mucho? Hace mucho que?...
B.- Que está en esto?
A.- En esto qué?
B.- En la búsqueda de usted.
A.- Toda la vida, desde que tomé conciencia. Desde que tuve la revelación de mi inexistencia.

(Se miran, breve, denso silencio en el que ambos sienten que están ante una certidumbre. “B” lentamente dice:)

B.- Entonces… usted… no existe?
A.- Exacto… Puntual ¿Comprende ahora mi tragedia?
B.- Trato, trato, me esfuerzo… pero…
A.- A usted, nunca le ha pasado algo semejante?

(“B” con pudor, vergüenza, complejo de inferioridad dice:)

B.- No… no me ha pasado… Disculpe que…

(“B” gira avergonzado, está de espaldas a “A” y monologa, mientras “A” desaparece de escena como una sombra o fantasma)

B.- ¡Oh! Qué ciego he estado, qué ciego y torpe… mediocre… infame… inútil… Pero yo prometo que…

(“B” gira en busca de “A” ausente, al tener la evidencia de esta ausencia, comienza a buscarla del mismo modo, con la misma fiebre con que “A” se buscaba a sí misma.
Reaparece “A” y al encontrarlo en estas faenas le interroga:)

A.- ¿Qué está usted haciendo?
B.- No se da cuenta acaso que…
A.- ¿Qué? De qué tengo yo que darme cuenta? Se puede saber?
B.- Pues sepa que…
A.- ¡Qué!
B.- Que estoy afanado, desesperado buscándola.
A.- ¿A quién?
B.- A usted.
A.- A mí… me está buscando a mí.
B.- Exactamente eso.
A.- ¿Y cómo le va?
B.- ¿Va qué?
A.- Su búsqueda… Resulta?
B.- No, no la hallo por ninguna parte.
Por más que busco, rebusco y me afano, no logro saber dónde está.
A.- No será que…
B.- Qué?
A.- Que no ha puesto usted el suficiente empeño, la debida voluntad? Tal vez no le interesa tanto, lo suficiente hallarme.
B.- Porque en lugar de criticar y juzgar no colabora conmigo. Me ayuda a encontrarla.
A.- No es mala idea. Puede resultar entretenido.
B.- Así que para usted esto es un entretenimiento. Esto en lo que yo me juego la vida, a usted la entretiene. Un juego, un simple juego.
A.- Eso, juguemos al frío y caliente. No sea quisquillosa y susceptible.
Lo voy a ayudar a que me encuentre.
B.- ¿Usted quiere realmente?
A.- Realmente qué?
B.- Que la encuentre.
A.- Basta de tonteras y empiece a buscarme. Búsqueme con pasión, con desenfreno, paciencia, perseverancia, constancia, empecinado, astuto, sutil, desesperado, esperanzado, pero búsqueme sin reposo, hágame sentir que existo.

(“B” anda, se agita, busca, “A” detrás lo observa y guía)

B.- ¿cómo voy?
A.- Frío, Frío…
B.- ¿Y por aquí?
A.- ¡Se congela!
B.- ¡Por dónde, carajo!
A.- Búsqueme, búsqueme.
B.- Dígame algo.
A.- Tibio, tibio.
B.- Gracias, voy llegando.
A.- Caliente, caliente.
Requete caliente ¡Ay! se quema. Se quema. ¡Se quemó!

(“A” y “B” se abrazan. “B” agitado respira y exhala su parlamento)

B.- ¡Al fin, mierda!
A.- Al fin juntos.
B.- Lo logramos.
A.- Nos encontramos.

Autor: Roberto Espina

25.10.10

¿QUIÉN? ¿QUIÉNES?


“Lo utópico como algo imposible, todavía es una figura usual del lenguaje entre nosotros.
Del griego ou -no y topos – lugar; lugar que no existe. Según el diccionario de la Real Academia. Frente a esta, el diccionario Inglés considera la utopía, como: un lugar o estado de cosas idealmente perfecto, sin entrar a decir si es realizable o no.
Porque en lo utópico no hay ninguna ley de la naturaleza que se oponga a la realización de lo imaginado.
Pero como podrá comprenderse, no se trata de un mero problema lexicográfixo – académico. Es de terminología filosófica y va mucho más allá, pues renunciar a la utopía – sea cristiana, liberal, marxista, ácrata, biológica, ecológica, etc. – equivaldría a dejar al pensamiento humano sin uno de sus elementos más dinamizantes.
Sin utopía, la realidad acaba por ser mediocre o meramente ilusoria, “sin la contrautopía”…

Koestler, Huxley, Juan El Evangelista, Tomás Moro, Bacon, Campanella, etc. algo dijeron.

Lo quimérico. Quimera del latín chimeara y del griego quimaira, animal fabuloso.
“F. Monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón…
Lo que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo.”

Tal vez eso ha sido lo que nos tocó vivir a los argentinos, una quimera, una quimera que aún nos ocupa, desvela, reclama a ser descifrada.
¿Quién? ¿Quiénes?


Pensando, hablando de la utopía, me encuentro, aparece ante mí esta fotografía del año ’54, verano del ’54 en Mar del Plata. Una compañía, grupo de teatro en gira por el país.
Me lleva a la observación de este grupo humano, joven, a descubrir que si la utopía pudiera tener un rostro, una imagen, sería esta, lo que sugiere, entrega, dice esta foto.
Jóvenes metidos en cuerpo y alma en una empresa generosa, prodigándose por los caminos, ofreciendo el fruto, el resultado de sus sueños, sus afanes, sus fatigas, sus delirios. Puede que ni conciencia plena se tenía de lo que significaban.
Por empuro entusiasmo, confiados en la vida, creyendo estar cambiando el mundo, conquistando una nueva sociedad, más justa, más humana, más digna, solidaria, creativa.
Curioso resulta que ellos resultaban ser “un lugar existente” dando existencia palpable, cierta, a una utopía, allí está registrado ese testimonio del año ’54
¿Qué es lo que vino luego?

Autor: Roberto Espina

EL PAYASO Y EL PAN



Y ahora le llega el turno a la historia de "EI Payaso y el pan", y con lo que llevan sabido, comprenderán por qué nunca podrían llegar a entenderse dos personajes protagonistas de dos historias tan distin¬tas, dos personajes como William Fox and Foster y el payaso Fenelón. Sí, es que cada uno tiene una particularísima manera de ver la vida...

Utilería, muy poca: una escoba, un pan, dos carteles
Personajes, más que pocos: (Par orden de aparición) Bermicheli. Fenelón. William Fox and Foster.
Los hechos a que vamos a referirnos transcurren en un circo.
Diremos, entonces, lugar de acción: Un circo. Su propietario actual es Don Bermicheli y, según el orden que ha dispuesto el autor, es el primero que debe aparecer. Allí viene. Anda buscando a Fenelón.
Bernicheli: -Yo soy el dueño de este circo. Sí, soy don Bermicheli. No vayan a suponer... ¡no, no y no!, no supongan que yo repre¬sento… Yo soy, soy don Bermicheli. Aquí no es como en el teatro donde a ustedes les ofrecen personajes representados. No, yo no represento. Yo soy don Bermicheli, el dueño de este circo, este circo que lleva mi nombre. ¿Ustedes saben leer? lean entonces. ¿Qué dice allí? "Gran circo Bermicheli". Así que no me miren con ojos de espectadores de teatro; ya les he dicho que yo no soy ningún personaje representado. Yo soy yo y hago lo que a mí se me antoja y no lo que a un autor se le pueda ocurrir. Y ahora se me antoja buscar a Fenelón porque veo que todo está muy sucio y Fenelón es el responsable de la limpieza. (Pasa la mano y huele las casas. Sale llamando) ¡Fenelón! ¡Fenelón!

Entra Fenelón muy feliz.

Fenelón: -Ustedes ya saben quien soy, pero debo decirlo para evitar cualquier equivocación y porque existe gente que no entiende sino después de mucho repetirle las cosas. Yo soy el payaso Fenelón y vean qué desgraciado soy. Don Bermicheli es mi patrón. ¡Qué profunda es mi tristeza! Yo quiero ser cantor y él dice que no, que no, que no, que debo ocuparme de la limpieza. Mas, cuando puedo, yo me escapo a la laguna donde hay una rana muy talentosa y que enseña canciones como ésta:

Cri tu cri, cri tru cri,
cri tu crito,
debajo del agua
croaba un sapito,

Cri tu cri, cri tu cri,
cri tu criyo
por qué es que no llueve
o garúa finito?

Se escucha la voz de Bermicheli llamando desde el interior

Bermicheli: - ¡Fenelón! (Toca un pito.)

Fenelón: - Don Bernicheli me está buscando. Voy volando. (Sale.)

Bermicheli (Enlrando): - ¿Dónde se habrá metido este payaso bandido? ¡Fenelón! (Lo busca por todos los rincones, Fenelón entra y choca con Bermicheli) ¿Dónde estabas metido?

Fenelón: - y, estaba, estaba…

Bermicheli: - ¿Dónde estaba?

Fenelón: - Estaba en la laguna, con doña Rana.

Bermicheli: - ¿Con doña Rana?

Fenelón: - La visitaba.

Bermicheli: - ¿A quién visitaba?

Fenelón: - Doña Rana.

Bermicheli: - ¿Y qué hacía con Doa Rana?

Fenelón: - Cantaba.

Bermicheli: - ¿Cantaba?
Fenelón: - Cantaba.

Bermicheli: - ¿Qué cantaba?

Fenelón: - Cri tu cri, cri tru cri, cri tu crito.

Bermicheli: - ¿Cri tu cri, cri tru cri, cri tu crito?

Fenelón: - Debajo del agua croaba un sapito.

Bermicheli: - Croaba un sapito. ¿Y quién limpia el circo? (Silencio) ¡Vaya a buscar la escoba! (Sale Fenelón, triste.) ¡Corra! (Fenelón corre. Bermicheli rezonga.) La laguna, doña Rana, cri tu cri, cri tu crito… Doña Rana.
Fenelón (Entra con la escoba y limpia.): -Yo con todo mi talento, tener que estar haciendo esto. (Barre y se queja. Luego se detiene.)
Bermicheli: - ¡FeneIón! (Fenelón barre ligero.) ¡Fenelón! (Fenelón Corre a su lado.)
Fenelón: - Sí, patrón.
Bermicheli: - Escucha con atención. Yo me voy a ausentar.
Fenelón: - ¿Ausentar?
Bermicheli: - Tengo que ir a la ciudad.
Fenelón: - A la ciudad.
Bermicheli: - Cuando vuelva quiero encontrar…
Fenelón: - Quiere encontrar…
Bermicheli: - Todo hecho, cumplido, terminado…
Fenelón: - Terminado…
Bermicheli: -Esta es la lista de los mandados. (Saca una lista y lee.)
EI león bien peinado, con agua y jabón. EI elefante elegantemente bañado. A la jirafa la saca de paseo por la plaza. Reposo y comida para el oso. La foca que juegue a la pelota. Fenelon, ¡a trabajar! Ahora yo me voy a la ciudad. ¡A trabajar!
Fenelón: - A trabajar.
Bermicheli: - Y nada de cantar.

Fenelón: -Y nada de cantar. (Sale Bermicheli) Y nada de cantar... y nada de cantar... León Peinetón, la plaza con jirafa, elefante elegante, oso reposa, foca con pelota, la cebra blanca y negra, la pulga, la culebra... (Sale.)

Entra William Fox and Foster.

W.F.F.: - Sí, soy yo el que ustedes sospechan…

Saca el cartel que dice: “Circo Bermicheli” y coloca uno más grande y en colores que dice “William Fox and Foster – Circuscope – Estéreo Color”. Vuelve a entrar Fenelón barriendo.

Fenelón: -No tengo que cantar, hay que trabajar... (Ve a W.F.F.) ¡Oh!

W.F.F.: - ¡Good morning, Fenelón!

Fenelón: - Buen día, señor…

W.F.F.: - Mister Fox and Foster.

Fenelón: - Y mi nombre es…

W.F.F.: - El payaso Fenelón.

Fenelón: - ¡Oh! ¿Me conoce…?

W.F.F.: - El famoso payaso Fenelón.

Fenelón: - ¿Soy famoso?

W.F.F.: - Famoso y glorioso.

Fenelón: - ¿Famoso y glorioso?

W.F.F.: -Famoso, glorioso y poderoso.

Fenelon: -No puedo seguir y perdóneme. Tengo que barrer.

W.F.F.: - ¡Basta de barrer! ¡Afuera esa escoba! Tu trabajo será un gran placer.

Fenelón: - Tengo que barrer.

W.F.F.: - ¡Nada de barrer! ¡Gloria, money, fama, poder. Es lo que te espera!

Fenelón: - Tengo que barrer.

W.F.F.: - Tienes que cantar, mostrar tu talento.

Fenelón: - ¿Cantar?

W.F.F.: - Sí. Te quiero oír.

Fenelón: - ¿Me quiere escuchar?

W.F.F.: - Sí.

Fenelón: - No, no puedo ahora. No quiere don Bermicheli.

W.F.F.: - Oh, don Bermicheli ya no vendrá

Fenelón: - ¿No vendrá?

W.F.F.: - No vendrá.

Fenelón: - ¿Nunca más?

W.F.F.: - Nunca más.

Fenelón (Llora): - ¡Oh! ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Dónde voy a ir?

W.F.F: - Te quedarás aquí a cantar, a cantar.

Fenelón: - ¿Cantar?

W.F.F.: - Sí, canta.

Fenelón: - Me da vergüenza.

W.F.F.: - Oh, canta…

Fenelón: - Bueno, pero usted no me mire.

W.F.F.: - Oh, canta… Yo no te miro.

Fenelón: - Cri tu cri, cri tru cri…

W.F.F.: - Muy bien, muy bien.

Fenelón: - Pero si todavía no he terminado.

W.F.F: - Está muy bien. Ahora vas a cantar algo que yo te voy a enseñar.

Fenelón: - Usted me va a enseñar.

W.F.F.: - Sí, canta así:

Cri tu cri, cri tu cri
cri tu crate.
Qué rico es el chocolate
que fabrica don Tomás.

Fenelón: - ¿Quién es don Tomás?

W.F.F.: - Eso no tiene importancia.

Fenelón: - Yo nunca comí chocolate.

W.F.F.: - Tampoco interesa.

Fenelón: -No voy a poder…

W.F.F.: - ¡Oh! Tienes que poder. Vas a ser famoso, glorioso, poderoso. Radio, cine, teatro, televisión...

Fenelón intenta cantar y no puede. Va perdiendo fuerza como un juguete que queda sin cuerda.

Fenelón: -No puedo…

W.F.F.: - ¡Tú eres un rebelde!... ¡Canta o te voy a denunciar a la policía!
Fenelón: (Intenta nuevamente) - ¡Oh, no puedo! ¡No puedo!

W.F.F.: - Si cantás te doy un pan.

Fenelón: - ¿Un pan? (W.F.F. saca un pan.) ¡Oh, qué lindo pan! (Intenta tomarlo.)

W.F.F.: - No. Primero tienes que cantar.

Fenelón: - Déjame sentir el olor. (Lo huele.) Déjame tocarlo. (Lo toca.) Probar una miguita chiquitita, como la que comen los paja¬ritos.

W.F.F.: - No. Canta primero.

Fenelón (Intenta): - ¡No puedo! ¡No puedo!

W.F.F.: - Voy a buscar a la policía, al ejército, a la aviación. Eres un rebelde, un enemigo del progreso, un reaccionario conservador, un cáncer de la civilización. (Sale.)

Fenelón (Solo.): - Oh, fue a buscar de todo... ¿Qué puedo hacer? Me voy a esconder en cualquier lugar donde no me pueda encontrar. Yo me voy para allá. Ustedes si les pregunta, digan que me fui para allá. ¡Oh, si me llegara a agarrar! No le digan par favor donde estoy: Adiós, me voy, me voy para allá. Si llega a venir digan que me fui para allá. Me voy para allá. Adiós.

Reaparece el Relator.

Relator: - Adiós, Fenelón. Esta es la tonta historia del payaso y el pan. Si ustedes no Ie dicen a William Fox and Foster hacia donde fue Fenelón, difícil es que lo pueda encontrar. Y así Fenelón podrá seguir aprendiendo canciones que le enseña doña Rana y otra serie de tonterías que no sirven para nada...


Autor: Roberto Espina

¡EL TÉ SE ENFRÍA! No seamos ortodoxos ni demasiados reumáticos

(ROSALIA TOMA UNA PILA DE DIARIOS, Y LEYENDO CON LA DECIDIDA INTENCION DE DISTRAER A SU HERMANA:)

Rosalía: Oh! Pobrecita!

Enriqueta: Por qué le dices pobrecita?

Rosalía: Porque no habría de tener alma para no compadecerla.

Enriqueta: Araña asesina!

Rosalía: (LEYENDO UN TITULO DEL DIARIO):
Paloma suicida...

Enriqueta: Lo envolvió en la tela virulenta de sus artimañas…

Rosalía: Los cazadores mientras le apuntaban, se quedaron con las bocas abiertas...

Enriqueta: Boca abierta…

Rosalía: La paloma se había hecho grabar sobre el pecho, en la Región donde según los anatomistas se encuentra el corazón...

Enriqueta: Desalmada!...

Rosalía: Varios círculos concéntricos…

Enriqueta: Sinuosa, retorcida!

Rosalía: Una de esas figuras que se emplean para practicar tiro al blanco…

Enriqueta: Negro instinto!

Rosalía: El centro daba justo sobre el lugar donde golpeaba la pequeña y apenada víscera.

Enriqueta: Sin entrañas!

Rosalía: Si, el Tic-tac de la pequeña vícera llevaba el ritmo pausado, doliente, de una gran pena.

Enriqueta: Enormes cadenas...

Rosalía: La gran pena la tenía la paloma, y su corazón le acompañaba siguiendo el compás.

Enriqueta: Ladrona!

Rosalía: Los cazadores cerraron sus bocas y bajaron los caños de sus escopetas, azorados...

Enriqueta: Azogue!

Rosalía: La paloma quedó decepcionada, al ver fracasado su intento, y con tono resignado dijo a su corazón, "y bueno, seguiremos viviendo.... "

Enriqueta: Sí, hay que seguir viviendo…

Rosalía: De pronto advirtió que tenía apetito…

Enriqueta: Oscuros apetitos!

Rosalía: Voló…

Enriqueta: Volaron!

Rosalía: Hacia un maduro, dorado trigal, y entre picar aquí y picar allá...

Enriqueta: Como las aves de rapiña…

Rosalía: Volvió a sentir el gusto agradable de la vida.
Su corazón fiel le acompañaba en su jubilosa glotonería, tic-tac-tic-tac.

Enriqueta: Como la implacable pulsación del tiempo…

Rosalía: Estalló un cartucho, los perdigones volaron, y entre granos de trigo, granos de acero, roja la sangre, dorado el trigo, aceradas las municiones, con su última expresión de felicidad en el rostro quedó la paloma apresada entre las fauces cálidas de un perro...

Enriqueta: Entre sus fauces babosas se llevó a nuestra paloma!

Rosalía: Pobrecita! (LLORA, AL TERMINAR DE LEER)

Enriqueta: Nuestra paloma! Querubín indefenso! (LLORAN AHORA JUNTAS)
(ROSALIA REACCIONA, AL VER FRACASADO SU INTENTO DE DISTRAER A ENRIQUETA):
Rosalía: José!
(JOSE ENTRA Y CONTESTA):

José: Señorita?

Rosalía: No olvide que hoy tenemos visitas.

José: Trataré de recordarlo.

Enriqueta: No estamos en condiciones de recibir a nadie!
José, anule esos compromisos!

José: Así se hará, señorita-

Rosalía: No se le ocurra, José.

José: No se me ocurre, señorita.

Enriqueta: Líbrenos, José, de la molestia.

José: La libraré, señorita.

Rosalía: Disponga, todo, José, que yo me ocuparé de recibirlas.

José: Todo será dispuesto. (SALE)

(PAUSA EN LA QUE ENRIQUETA, MOLESTA POR LA ACTITUD DE ROSALIA, SE DEDICA A MIRAR EN UN ESTUCHE VIEJAS CARTAS Y FOTOGRAFIAS)

Rosalía: (SIGUE CON EL DIARIO)
"Las grandes potencias prestarán ayuda, ofrecen armas para la defensa y bebidas gaseosas que aceleran la digestión en Las zonas "áridas del planeta"

Enriqueta: (MIRANDO FOTOS): Hipoglucemia...

Rosalía: "El Obispo de Cabo Esperanza repartirá ostias perdurables y refactarias a la humedad..."
Enriqueta: Reumatismo…

Rosalía: “Luna de miel: Un helicóptero embistió a una pareja de novios…”

Enriqueta: Contusión…

Rosalía: "La Asociación de Caballeros Argentinos de la Soberana Orden de Malta donó al Hospital Fernández un equipo para fotografiar el estómago".

Enriqueta: Gastrocámara

Rosalía: "En el día de mañana se perforarán los lóbulos de las orejas de la Princesa Margarita...."

Enriqueta: Anestesia.

Rosalía: "Se perforan tres millones de lóbulos por día en toda la superficie poblada de la tierra..."

Enriqueta: Óvulo, célula sexual femenina, que fecundada da origen al embrión, órgano contenido en el ovario...

Rosalía: "Desde mañana, las orejas de la princesa tendían perforado el lóbulo..."

Enriqueta: La debe haber fecundado el plomero.

Rosalía: “Gremiales: El sindicato de…”

Enriqueta: NO!

Rosalía: Oh! Perdona.

Enriqueta: Ellos han sido los causantes de nuestras desgracias!

Rosalía: Tienes que olvidar!

Enriqueta: Olvidar? Cómo puedo olvidar? Olvidar es perdonar! perdonar a quienes han violado la paz de nuestra existencia, a ellos que embarazan todo cuando tocan, a ellos que violan incesantemente nuestro virginal reposo.

Rosalía: Debes serenarte, distraerte, no olvides que hoy tenemos visitas.

Enriqueta: No quiero recibir a nadie.

Rosalía: Pero, los hemos invitado.

Enriqueta: No tengo ánimos para atenderlos.
Rosalía: Debes hacer un esfuerzo, ya que falta poco para que lleguen.

Enriqueta: Fui yo quien lo encontró en el cajón de la cómoda, desnudito, con sus manitas estiradas hacia mí...

El té se enfría (Fragmento)
Autor: Roberto Espina

LA VACA BLANCA

Ilustración: Martín "Tin" Félix



LA VACA BLANCA
o LA GRAN MARCHA HACIA DONDE EL DIABLO
PERDIÓ EL PONCHO (Fragmento)


- Qué ocurre señor pajarito.
- Nada señor escarabajo (porque ahora se trataban de señor)
- Por nada no pudo usted haber venido hasta mis aposentos. (ésta era otra de las nuevas palabras que había aprendido)
- Pues si señor escarabajo, creo que he venido para nada, porque las cosas que me preocupaban no creo que le interesen a usted.
- le ruego señor pajarito que no olvide que debe pronunciar mi nombre con mayúscula, luego trate de no ponerse insolente y explique cuáles son sus preocupaciones.
- Mis preocupaciones no son solo mías sino de todos los que iniciamos esta marcha.
- Quiere usted decir que viene representando a una agrupación o partido?
- Puede ser…
- Pues yo le digo que no puede ser, porque esta marcha no admite más que una sola agrupación y de esa agrupación yo soy el delegado.
- Pero…
- No hay peros que valgan.
- Entonces si me permite Señor Delegado, me voy a retirar.
- No sin antes saber señor pajarito, qué es lo que lo ha traído hasta aquí.
- No creo que valga la pena.
- Yo le exijo que lo diga, y que sepa expresarse en su nombre y no invocando pretendidas razones colectivas.
- Pues bien, yo creo que nos hemos olvidado de los motivos o el motivo que dio nacimiento a esta empresa
- Ah!. Ah!. Ah!, Ya lo estaba sospechando, así que esa era la causa y razón de esa visita?
EI Escarabajo con una mano atrás y otra en el pecho, como sabía andar Napoleón, caminó en círculo en torno del pajarito. Sentía deseos de mandarlo desplumar.











- Así que tratando de conspirar contra mi sistema, así que creando el descontento, y cuántos son, dónde se reúnen, cuál es el emblema de ese grupo de conspiradores?
- No hay tal organización, Señor Escarabajo. Lo único que yo sé es que hay una vaca que tiene pena.
Dijo el pajarito, para no continuar con un diálogo inútil. EI Escarabajo lo miró con esa mirada que tienen que tener los jefes.
- Es que acaso yo no lo sé? Repitió esta frase tres veces, de manera distinta. Primero como para sí, luego como dirigiéndose al universo entero, y finalmente interrogando al pajarito, al que se le pararon las plumas, por el miedo que le producía la mirada del Escarabajo.
- No he hecho bordar un gran estandarte, sobre cuyo fondo verde, de un verde tierno y conmovedor, está la vaca blanca, en blanca seda con sus rosados ojos llenos de pena, una pena que arranca lágrimas de compasión de solo verla. No marcha ese estandarte, al frente de una legión fervorosa y creyente, entonando himnos y elevando plegarias, mientras vamos hacia ella?
No he entregado yo mi vida, todo mi ser, a esa magnífica empresa, no he sacrificado mi existencia. Existe gesto que yo haga, una sola palabra que pronuncie, un solo pensamiento que yo tenga, que no esté dedicado a ella?
Es que es necesario que haga más, es que no es lo bastante elocuente el ejemplo de una vida, de una existencia, consagrada total y plenamente, es que existe alguna forma más definitiva de demostrar la pasión que consume mi ser?.
EI Escarabajo, que había adquirido algunas nociones de arte dramático, empezó a gesticular e interpretar, aplicando fervorosamente todo lo que había aprendido.
Se desgarraba las ropas, se tiraba de los cabellos, (que no tenía, pero, figuraba como si los tuviera). Llenaba sus ojos de lágrimas, largaba risas sarcásticas, lanzaba gemidos.
- Es que acaso soy tan solo ambicioso?
- Todo en mí no es más que ambición?
- Juzgad, Oh!, dioses, con qué ternura amo yo a este pajarito. Este es el golpe más cruel de todos. Pues cuando veo que él me hiere, la ingratitud, más poderosa que los brazos de los traidores, anonada mi pobre corazón y cubriéndome el rostro con el manto, caigo a los pies del estandarte de la vaca blanca a la que empapo con mi sangre.
- Oh! Qué caída compatriotas!. En este momento yo y vosotros y todos caemos y la traición sangrienta triunfa sobre nosotros!
Y se tiró al suelo, en una expresión patética, agotado. Miró hacia su alrededor buscando al pajarito, que en medio de su actuación había aprovechado para retirarse.
- Dónde te has metido? Ha huido. Tendré que hacerlo desplumar.
Ya era noche, una noche luminosa, muy azul, muy estrellada. La multitud de animales dormía. EI Escarabajo también trató de dormir, estaba cansado y a la madrugada debía reiniciar la marcha.


Autor: Roberto Espina

EL SUEÑO DEL JUICIO

Ilustración: Fernando Airaldo



Texto inspirado en el legendario cuento recogido por los hermanos Grimm

EL SUEÑO DEL JUICIO

En donde se sabe algo de los secretos diálogos que mantuvieron Caperucita y el Lobo Feroz.

VERSIÓN INSOSPECHADA E INSÓLITA
DEL ARCHISABIDO CUENTO DE:

CAPERUCITA Y EL LOBO FEROZ

…………………………………………………………………..

PERSONAJES QUE PARTICIPAN EN ESTA
HISTORIA, QUE TIENE UN SOLO CUADRO Y SE
DESARROLLA DE CORRIDO EN UN ACTO ÚNICO:

- EL JUEZ: Viejo y simpático
- EL FISCAL: Leguleyo con algo de cuervo seco
- EL ABOGADO: Gordo bonachón
- EL GUARDABOSQUE: Duro y metálico culposo
- MADRE DE CAPERUCITA: Señora algo tonta y bondadosa
- LA CAPERUCITA: Señorita atractiva y sensual
- EL LOBO FEROZ: Noble y animalado


........................................................................................................................

EL SUEÑO DEL JUICIO (Fragmento)


Caperucita: (Señalando al Guardián) Lobito, ¿qué hace ese señor?

Lobo: Es un guardián Caperucita.

Caperucita: ¿Guardián? ¿Y qué guarda?

Lobo: El orden Caperucita.

Caperucita: ¿Por qué hay que guardar el orden Lobito?

Lobo: Te vas a atragantar Caperucita, tanto andar tragando atraganta,
la gente vive atragantada con todo lo que dice que sabe.
Tragaldabas... los tragaldabas no digieren nada, se atragantan...

Caperucita: ¿Qué es lo que estás diciendo? Mientras el Guardián nos vigila.

Lobo: Sí, mejor vamos a otro lugar, en donde vas a ver para qué sirven
los guardianes.

Abogado: Caminaron, se alejaron del lugar en que el Guardián los
observaba vigilando lo que hacían.

Lobo: Verás, verás si es que quieres ver, el ver y el oír depende de cada uno.
(Avanzan el Lobo y Caperucita hacia un extremo del escenario y quedan al frente mirando hacia la platea como quienes miran algo hondo e infinito. Aterrante, Caperucita presa de profunda impresión dice:)

Caperucita: ¿Qué es eso Lobito?

Lobo: Lo que estas viendo Caperucita, un hoyo enorme, extenso y
profundo pozo negro.

Caperucita: ¿Y qué tiene que ver este abrumante, infinito pozo negro, con mi pregunta?

Lobo: Este infinito pozo negro que ves, fue un bello, rico lugar lleno
de promesas, un amado país.
Aquí hubo caudalosos ríos, lagos azules de aguas límpidas con
abundante y gozosa fauna, aguas prodigiosas que regaban
fértiles praderas en cuyos tiernos pastizales verdes, pastaba
dichosa ganadería.
Confiados y felices animales poblaban sus bosques, bosques
Caperucita, en los que se podía oler hierbas y maderas, el olor
del sándalo, lapachos, abedules, centenarios robles.
El bosque Caperucita, la encina, quebracho, algarrobo. En las
laderas se llenaba el aire del perfume que desprendían los aromos,
el romero, las mentas en sus vertientes, el heliotropo, salvia,
orégano, el cedrón... ¡Oh, Caperucita!, el bosque en que viví en mi
infancia. La flor dorada del mático que huele a miel, miel que
endulzaba mis días. Era algo similar a aquello que nos cuentan del
Edén, de lo que se dice fue la arcadia, todo, todo se perdió, se lo
llevaron, y aquí dejaron esto, este tremendo y tenebroso pozo negro.
¿Por qué he vuelto? ¿Por qué me trajiste hasta aquí Caperucita?

(El Lobo Feroz llora triste, un llanto conmovido, mezcla de pena y rabia, Caperucita busca calmarlo y consolar su alma dolida)

Caperucita: Perdóname Lobito, yo quería saber...

Lobo: Querías saber para qué sirven los guardianes del orden, yo tampoco
lo sé Caperucita, lo ignoro. Tan solo sé que un día, se decidió tener
guardianes que cuidaran el orden, las riquezas.
Se idearon palabras como soberanía, soberanía que se parece tanto
a la soberbia, nación y seguridad, para estar seguros, en nombre de
estas palabras se comenzaron a cambiar bosques por armas; para
defender la soberanía, las montañas con ricos metales, las bellas
montañas se transformaron, se las entregó para adquirir tanques,
máquinas para defender la soberanía; praderas y cascadas, ríos
y lagos por radares y sofisticados proyectiles para defender la
soberanía; pájaros y nubes, campos de trigales, maíz, cebada,
centeno, un océano de granos y frutos prodigiosos por todo tipo de
aparatos de guerra para defender la soberanía.
Y así todo fue cambiado y vendido en nombre de la soberanía, en
nombre de esas raras palabras: nación-seguridad-soberanía.
Quedó finalmente este hoyo negro, que estás viendo y que nadie
quiere ver Caperucita...
Todo se fue, se lo llevaron, éste es el resultado final al que llegó un
bello país, aquel lugar en que nací y viví; se lo llevaron Caperucita,
quedó en manos de los soberbios guardianes del orden; esto quedó
Caperucita, esto que ves.

Caperucita: ¡Qué espanto Lobito!

Lobo: Sí, qué espanto... Se espantaron, todos se espantaron cuando no
quedó nada, nada más que esto...

Caperucita: ¿Todos se fueron?

Lobo: No Caperucita, mira bien en las orillas, hay quienes quedaron,
quedaron y allí están, esqueletos con armas oxidadas que devora
implacable y despiadado el tiempo.
Se dice que en el fondo de este pozo... en fin...

Caperucita: ¿Por qué no cubren, no tapan, este hoyo, este terrible pozo negro?

Lobo: Tratan, trataron, pero... parece que es imposible, el hoyo es
demasiado inmenso y no se ha encontrado aún el modo de taparlo.



Autor: Roberto Espina

9.4.10

Libro ZORRERÍAS


Zorrerías, texto de Roberto Espina con fotos (Peter Franke) de la obra llevada a escena por el elenco de titiriteros del Teatro La Chacarita.
Solicitá tu libro impreso en el Teatro La Chacarita
al teléfono: 0351- 4231159

8.4.10

ZORRERÍAS en el Teatro La Chacarita


Obra de Títeres con elenco de La Chacarita , dirección de Mónica Nazar y texto de Roberto Espina.

ESTRENO
Viernes 09 ABRIL / 21:00hs.

Continúa:
Viernes y sábados ABRIL y MAYO / 21:00 hs.
Domingos ABRIL y MAYO / 19:00 hs.

DIRIGIDA A PÚBLICO EN GENERAL

Entrada General $ 20.

Descuentos especiales a grupos, estudiantes y jubilados.

La obra se inspira en las fábulas del archi conocido personaje de Juan el Zorro, el cuál, haciendo alarde de ingenio y buen humor, enfrenta al poder instituido para desafiarlo y burlarlo en todas las ocasiones posibles. Aliado a los restantes habitantes de la selva y en su rol de provocador social, logra organizarlos para que lo acompañen en sus aventuras. Su tío, el dueño de las gallinas, el tigre, no podrá jamás atraparlo.

Autor: Roberto Espina
Grupo: Elenco de La Chacarita
Titiriteros:
Mauricio Sautu
Juan Huespe
Rubén Capodaqua
María Inés Prosdócimo
Mariana Baldauf
Carlos Giraldo Molina
Dirección General: Mónica Nazar
Diseño y realización de objetos: Fernando Airaldo

Música Original: Gustavo Nazar
Diseño Iluminación: Fernando Airaldo
Animación: Javier Goffré
Producción: Fundación por el Teatro

Esta obra cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro

:: MÁS INFO

Roberto Espina saca a Juan el Zorro de las oscuras tinieblas de Esopo, en dónde es siempre castigado, para llevarlo a un mundo de “patriadas” y “epopeyas románticas” más al tono justiciero del Zorro de Hollywood.

En cuanto a los aspectos de la puesta en escena y dirección, el trabajo estuvo orientado a profundizar la poética del lenguaje teniendo especial cuidado en la propuesta escénica plástica a cargo del grupo La Chacarita y el diseño de uno de sus integrantes, Fernando Airaldo. Esto garantizó la coherencia del universo planteado para contener la fábula.

La Dirección general, a cargo de Mónica Nazar, se basó en adaptar el texto al lenguaje de los títeres y provocar una espacialidad original, fuera del retablo convencional, con la recreación de diversos planos diagonales al espectador a diferentes niveles y profundidades, valiéndose de variadas técnicas y dinamizando así la propuesta.

El uso del juego de proporciones que las distintas técnicas posibilitan fue otro recurso estructural de la puesta. (Guantes, títeres de mesa, títeres de varilla, títeres planos, de hilo).

La inclusión de multimedia en la puesta resulta de la indagación artística que la agrupación viene realizando en nuevas tecnologías, campo artístico de inserción del lenguaje de los títeres.

Teatro La Chacarita / Fundación x el Teatro

Jacinto Ríos 1449 BºPueyrredón
Tel: 0351- 4231159 0351- 4231159
E-mail: fundacionxteatro@fibertel.com.ar
Web: www.fundacionxelteatro.com.ar

Prensa & Comunicación
Daniela Bossio